Consideraciones al adoptar un perro

Una mascota, perro o gato, tiene un promedio de vida de 15 a 20 años. Si asumo la responsabilidad de su vida, será por todo ese tiempo.

Una mascota no es un juguete que tiraré a la calle cuando me canse de él o cuando me moleste por algo.

Tendré que procurarle "diariamente y sin falta jamás", agua limpia, buen alimento y mucho cariño. Y el día que no pueda hacerlo por algo, tendré que buscar a alguién bueno que haga ese trabajo por mi.


Tendré que limpiar siempre sus cacas, pises y vómitos.

Tendré que mantenerlo aseado y darle un ámbito limpio y protegido del frío, del calor y de los peligros.

Tendré que velar por su salud y recurrir a un buen veterinario para que lo vacune, lo desparasite, lo castre a su debido tiempo, lo cure de sus posibles enfermedades, y me enseñe a cuidarlo.

Tendré que cuidar que no se escape y se pierda, que no se asuste o se accidente, que no me lo roben, que no me lo lastimen.

Tendré mucha paciencia y tolerancia con su travesuras o comportamientos indebidos. Trataré de enseñarle con dulzura a portarse bien.

Si por alguna razón grave, un día no lo puedo tener más a mi cargo, me ocuparé de buscarle una adopción tan amorosa y responsable como la mía.

Una mascota es "una vida como la mía".

Es un ser que siente el dolor físico y el hambre como los siento yo.

Que siente el abandono o el mal trato como los siento yo.

Que siente la alegría y el amor, como los siento yo.

Y, al revés de lo que hace el hombre, las mascotas "como todos los animales", nunca provocan intencionalmente, sufrimientos físicos ni abandonos al hombre.

Las mascotas, "como todos los animales", cuando recibe amor, son siempre muy agradecidas y lo devuelven incondicionalmente. Nunca una mascota va a morder, arañar o agredir a alguien, a no ser que sea molestado, asustado, esté herido o enfermo. Siempre los animales son fieles a sus dueños (si éste es bueno con él) y no atacan porque si a cualquiera.

Esta mascota que decido adoptar, me acompañará durante un buen trayecto de mi vida, y dejará recuerdos inolvidables en ella. Me dejará experiencia y me hará crecer por medio del amor que compartiremos, por lo tanto será como un hijo, o un hermano o un amigo del alma. Lo respetaré, cuidaré y amaré profundamente, porque él hará lo mismo por mí y porque al hacerlo, también lo estaré haciendo por toda la Madre Maturaleza que me rodea y sostiene nuestra vida.

Y también ayudaré a todos los perros y gatos abandonados y sufrientes que encuentre a mi paso, avisando y contribuyendo con las personas que se ocupan de ellos y enseñando a todos los que pueda a que no abandonen, no lastimen y ayuden a los animales que comparten el mundo, "nuestra casa", con nosotros.-

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