De ese perro abandonado


Por las calles duras del planeta va el perro abandonado.
Hijo de Dios, criatura creada, amada del Padre.
Urdida con esmero junto al corazón de la madre ebria de inocencia.
Diólo a luz nada menos, nada más que todo el universo.

Tan creado como el mar, el sol, la flor, el celeste cielo que nos mira.

Sus patitas van sin rumbo, buscando un mendrugo;
esas migas que podrían caer, podrían caer.
Mejor hubiera sido no haber dejado de ser lobo, dice muy bajito.
Mejor nunca me hubiera enamorado del hombre.
Porque, ahora, he de mirar sus manos poderosas
para recibir mi sustento. Y a mí él no me ama,
dice muy bajito.
Y es que muy solo me siento sin su calor, su caricia, medita solo.
Sobre la vereda que es el más inhóspito espacio del planeta.
En una esquina angular y tremenda, rozándolo los pies
de una muchedumbre gris, escapan sus sueños.
Yo que aprendí a ser su amigo, su mejor amigo.
Abandonado, soy menos que una sombra.
Pobre y desolado asomo patético en el lomo del mundo. 
¡Ay, que alguien me socorra! Dicen sus ojos de perro,
divinos, poéticos, hermosos, únicos, asomando en este mundo.
Porque yo nací para estar entre los hombres
al lado de mi dueño, mi Dios, mi padre.
En su sombra soy un niño alegre.
En el hogar está mi paraíso, dice muy bajito
y sólo mi corazón lo oye
y abraza esos ojitos de tristeza inmensa.

Autor: Belisario Luis Romano Güemes

Este hermoso poema nos lo envió Belisario y quisimos compartirlo con todos uds. El es un poeta salteño que le escribe poemas al amor. En esta ocasión decidió escribir por los sin voz.


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