Los caballos decomisados se mueren de hambre

La Policía de Salta aclaró ayer que sus caballos están bien cuidados. El veterinario oficial César Giménez, reconoció ayer que habían muerto tres animales, tal como denunció la Asociaón protectora de Animales, pero aseguró que “estaban dados de baja por avanzada edad; acá tenemos 93 caballos y se los alimenta con alimento balanceado y alfalfa, con dos raciones diarias”.

En el predio de la División Caballería de la Policía de la Provincia, El Tribuno pudo confirmar ayer, in situ, que hay un gran número de caballos en pésimas condiciones, que sobreviven en un estado de abandono casi total, acorralados en un lugar pequeño y pasan sus días prácticamente a la intemperie. pero no son de la policía, sino producto de secuestros realizados en la vía pública. Quedan allí a la espera de que sus dueños abonen la multa correspondiente, más el canon por estadía y alimentación que les cobra la fuerza para su rescate. Uno de los cuidadores aseguró que todo lo publicado por El Tribuno en relación con una denuncia realizada por la presidenta de la APAN, Stella Morales, se ajusta a la verdad. Sin embargo, aclaró que los caballos utilizados en patrullajes y desfiles “están en caballerizas y reciben alimento y cuidados. Los que fueron objeto de algún secuestro la pasan mal”. La semana pasada, dijo la fuente, murieron tres animales de frío y hambre. Al parecer, la licitación por la provisión de alfalfa falló porque el oferente se retiró de la misma aduciendo que no le cerraban los números, al sostener que había presupuestado 19 pesos por fardo y que ese precio le resultó insostenible debido a la inflación. Otra fuente vinculada a la administración de la fuerza en el área aseguró que en la División Caballería ingresan en concepto de multas y canon de pastaje, entre $1.500 a $3.000 mensuales, dinero que se envía a Jefatura. “No tenemos presupuesto propio y dependemos del alimento que nos envía la Provincia. Si no hay, no hay. Por ello primero alimentamos a los caballos propios y luego, si alcanza, a los ajenos. Algunos propietarios vienen diariamente aquí a ver a sus animales y les traen su ración, pero la mayoría son olvidados y vuelven, los que sobreviven, a tener algo de normalidad cuando salen a remate”, concluyó.


Fuente: Diario El Tribuno

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